Incontrolable deseo

1503 Palabras

“… experimentar una vez más este instante trémulo, tenerle, conocerle y dejarle irse, como un pájaro cautivo que sentimos palpitar bajo nuestros dedos antes de liberarle en el aire claro. “¡Ahora, si! ¡Oh Dios mío!”, le oí exclamar al segundo de su vuelo”. John McGahem —Hi, Chris! Sabes que Jeremías y yo iremos a New York para pasar la noche de fin de año, en casa de mis abuelos. Y no sé si quieres acompañarnos. Es que no queremos que se vaya a aparecer la mujercita esa, y nos arruine la noche por segunda vez. —Su, tú sabes que no soy de andar de un lado a otro. Solo viajo cuando es necesario. De verdad gracias por la invitación, pero mejor vayan ustedes y diviértanse. —Pero, es que Jeremías no quiere que te quedes sola. Tú sabes que él ha sido como un padre para ti. —No es la primer

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR