“No se accede a la verdad sino a través del amor.” San Agustín Christa está a la expectativa de lo que Rodrigo pueda decirle, sus miedos y dudas son inminentes. Rodrigo se recuesta hacia atrás, apoyándose sobre sus antebrazos. Christa imita su posición. Él mira hacia el cielo. Comienza su relato: —Después de la muerte de mi padre, hubo algo que marcó mi vida para siempre. —Sí, ¿qué fue eso? —su corazón da un salto. Cierra sus ojos y respira para poder soportar aquella confesión. —Hace algunos años atrás, estuve con una mujer, que nunca llegué a olvidar. —¿Lia? —pregunta ella, un poco sorprendida. —Escucha las olas y déjate llevar. —responde él. Ella lo mira extrañada por aquello que ahora él hace. —Ok, disculpa. —responde Christa. La brisa fría de la noche, le eriza la piel

