Punto de vista de Lolo
Está realmente ha sido una boda muy hermosa, mucho más linda de lo que alguna vez pensé, me digo mientras veo a los novios bailando visiblemente enamorados. Él rubio y alto la sujeta, muy contento, a ella por la cintura y la atrae hacia él como si no quisiera dejar un milímetro de su cuerpo lejos del suyo. Ella, morena, pequeña y con cara risueña se deja engullir feliz en sus brazos, como si fueran una sola persona. Estoy en la boda del hermano de una de mis mejores amigas, Greta. Ella junto a otras amigas son mi grupo feliz, mis hermanas de la vida, las personas con las que espero contar siempre en cualquier momento. Greta me pidió que le ayudará en la organización de la boda de su hermano, ya que confía en mi gusto y en mis dotes de estilista, así que organizamos la decoración, los colores, flores y el vestuario; nos encargamos juntas para que todo luzca soñado. Es lo que siempre me ha gustado hacer, para mi la vida es como un gran montaje donde todo siempre puede lucir mejor y es mi espacio donde puedo organizar y preparar con anticipación y tener control de que todo salga hermoso. No es que sea la persona más organizada en la vida, pero aquí parezco florecer.
Mientras veo a mi alrededor, inclinada en el balcón de la galería donde se realizó la ceremonia, mirando al jardín y viendo a los invitados divertirse, me lamento de que haya sido una boda pequeña. Me hubiese gustado desplegar más mis horizontes y que hubiese sido un evento grande y mediático, sobre todo porque el hermano de Greta, Taylor es un médico de renombre y su ahora esposa, Patricia, una fotógrafa en camino de ser de las más prestigiosas de la ciudad. Me imaginaba hablando ya con la prensa sobre mi contribución al gran evento. Pero, suspiro, los novios parecen ser del tipo introvertido y taciturno y querían algo bastante íntimo. No parecía gustarles en absoluto ser el centro de la atención y en todo momento solo tenían ojos para el otro. Pero de todas maneras, estaba satisfecha con mi trabajo, el aire del ambiente es de total romanticismo, realmente logramos el objetivo de hacer que pareciera que estaban en un sueño y los novios amaron el evento, así como también los asistentes, a quienes veía mirar con admiración cada detalle en la decoración.
- “Hermosa boda… ¿No crees?” - me dice Greta sacándome de mis pensamientos de repente. Ella es, y ha sido siempre, la amiga fabulosa. Es extrovertida y electrizante, además de muy hermosa. Lleva el cabello corto, rubio muy claro en un peinado sencillo. Tiene los ojos verde esmeralda y una cara que hace que así fuera calva, sería la chica más atractiva. Por ahí sería todo relativamente normal, pero no. Además tiene la personalidad más cálida y el corazón más sincero. Es de esas personas con la que siempre quieres estar.
- “Muy hermosa” - le digo yo - “Y muy emotiva. Nunca pensé en emocionarme tanto en una boda donde casi no conozco a los novios” - le confieso mientras la veo que está a mi lado inclinada en la baranda.
- “Si... te vi soltando una que otra lágrima. Yo lloré horrores, pero no todos los días se casa tu único hermano y tienes una cuñada tan linda” - me dice y nos reímos. No sabría decirlo porque soy hija única y jamás tendré esa sensación. Pero hermano o no, viene a mi mente el momento de los votos que ambos se dijeron y me emociono sin proponérselo. Se juraron estar uno con el otro, así como pequeños secretos de su relación. Fue magnífico, sincero y mágico.
- “Aunque… debo decir que fue muy pequeña para mi gusto. No sabes lo que les rogué hacer un gran evento. Peeeero los señoritos no estaban pendiente de nada de esto. Ellos solo querían estar juntos” - me confiesa, pero sé que en el fondo ella los admira. Lo genuino y sencillo que es su amor.
- “ ¿Verdad? ¡Pensaba exactamente lo mismo! Si yo me casara tiraría la casa por la ventana, creo que volvería locos a todos con mis pedidos, con todos los detalles y lo glamurosa que quería que fuera” - le digo riéndome. Lo pensaría más como un evento estilo desfile de moda, sería fastuoso. No sé si pienso más en la boda que en el matrimonio como tal, idea que no me llama mucho la atención por el momento. Pero el evento… uffff ya tendría mil ideas surcando en mi cabeza como aviones en el cielo.
- “Coincido totalmente. Yo solo pienso casarme una vez y quiero todooo, todooo lo que pueda tener” - me dice ella enfatizando “todoooo” y haciendo gesto de que es obvio y normal pensar así. Greta es de las personas que hacen muchos gestos cuando habla y es super expresiva, y cuando se mueve su vestido verde brillante da unos destellos maravillosos. Me alegro de ayudarle a elegir esta pieza, como tantas otras de su guardarropa, se ve realmente fabulosa.
- “Yo colocaría una fuente acá” - le digo señalando un extremo del jardín - “Y flores rosadas, rojas y rosa pálido por todo el camino” - le señalo los bordes del jardín. - “Tendría diferentes áreas con diferente música” - ella asiente a todo lo que le digo - “un pianista maravilloso al fondo con las mejores piezas sería vital, quizás colocaría a Dafne con su violonchelo en otra esquina. Uuuuu... o quizás sería con una temática todos vestidos de un color” - le digo mientras en mi mente el jardín cambia con las ideas de mi propia boda imaginaria.
- “Me gusta como piensas Lolo” - ella me confirma aplaudiendo feliz. Pocas personas me dicen Lolo, solamente mi grupo de amigas y mi mamá, es como un apodo especial para mí. Al igual que mi mamá, Greta siempre se ha maravillado de mi gusto y me motiva a pensar en grande. Me ve como un estilista de verdad, no como alguien que arregla las cosas o tonterías.
- “Y el vestido…. uf necesitaría ayuda para caminar de las telas y telas que usaría” - le digo señalando hacia abajo como si tuviera capas y capas de tela en una falda abombada y magnífica como de princesa. Ella asiente emocionada ante mi idea y agrega rápidamente.
- “¿Vestido?... Vestidos, así en plural. Uno para la ceremonia, otro para el primer baile, otro para la salida, otro para despedirme de todos cuando salga a la luna de miel etcétera, etcétera etcétera” - dice contando con los dedos todos los vestidos que quiere para su boda ficticia. Ambas nos reímos y coincidimos en que muchos vestidos y zapatos. De pequeñas, no siempre soñábamos en casarnos, pero supongo que eso ha cambiado con el tiempo. Luego nos quedamos mirando a los novios que cada vez están más ensimismados, Taylor no suelta a su ahora esposa y se distrae acariciando, como quien no quiere, los pliegues de su vestido y besando poco a poco su cuello aquí y allá, mientras ella se ve que está en otro mundo. Lo ve como si fuera un milagro apunto de desaparecer.
Me pregunto ¿Qué se sentirá estar en su lugar? Estar así tan perdidamente enamorada. El hermano de Greta nunca fue el tipo más simpático y hablador, pero con ella parece hipnotizado y embelesado, siguiéndola y viéndola a donde ella esté. A cada segundo que pasa, él parece olvidarse que está en una fiesta llena de gente y la besa cada vez más, sus manos en su cabello y en su vestido mientras la toma por la cintura cada vez más. Ella parece rendirse encantada ante sus atenciones y da la impresión de que así se cayera el cielo no soltaría a su rubio esposo por nada del mundo.
- “Pero no...mi adorable cuñada no le importaba ni el vestido, ni el maquillaje, ni las flores, ni los zapatos” - me dice mirándolos bailar cerca uno del otro, pensativa.
- “Solo le interesaba el novio. Solo deseaba casarse con mi hermano. Creo que ni siquiera, se hubiese conformado con tenerlo, lo único que quería era tener a su lado, de por vida” - se voltea a mirarme con una sonrisa tranquila. Tengo meses escuchando lo estupenda que es esta Patricia y debo decir que es adorable y sencilla. Un gran contraste con el rubio doctor hermano de Greta… pero parecen llevarse más que bien, pienso mientras veo como están otra vez besándose distraídos. De repente veo a alguien tratando de llamar nuestra atención desde el jardín.
- “Quizás… dentro de poco tu estés igual, algo me dice que aquel chico encantador allá abajo está loco por llevarte al altar” - le digo guiñándole un ojo y señalando abajo a Matt, su novio, que nos saluda contento. Ella voltea a verlo con una sonrisa encantadora y le devuelve el saludo mandándole un beso al aire, con cara de que ha visto al mejor hombre del mundo.
Matt es un chico divino, alto, cabello oscuro brillante y parece ser la paciencia encarnada. Debe serlo para vivir con el terremoto que es Greta. Está vestido con un impecable smoking y tiene aire de protagonista de doramas con sus genes coreanos. De esos programas que Greta es fan ¡Increíble!. Se conocieron de la forma más fascinante posible, parece de película. Una historia que todas conocemos muy bien y ya es casi una leyenda.
Hace unos tres años en un viaje por Europa, Greta ayudó a una señora en la calle y esta, en agradecimiento le leyó su fortuna y entre otras cosas, le dijo que conocería al amor de su vida en una casa de té. Mi amiga visitó cuanta casa de té se atravesó, en cualquier ciudad que estuvo, por tres años sin éxito. Para luego en un día lluvioso en Londres, donde trabaja y vive algunos meses del año, se topó con un local antiguo, un restaurante para al menos esperar a que pasara el temporal. Tenía calor y la lluvia no la dejaba avanzar en la calle. Acto seguido, Matt, un extraño para ella, le pregunto una dirección y le recomendó tomar un té en el restaurante que estaban. Resulta que el local se llamaba “La Maison”, que significa casa en francés y su especialidad era ese té frío. En una forma no tan literal como ella esperaba, era una casa con un té. El resto es historia, fue un flechazo de escala monumental. Están completamente enamorados, como cualquiera puede ver en las caras de tontos que se regalan unos a otros. Parecen esas cosas que pasan en películas y honestamente resulta difícil de creer.
Yo no lo creería si no hubiese acompañado a Greta a varias casas de té, sin suerte. Después de hablar con Matt, o “Mr. Tea” como lo llamábamos en alusión a que iba a aparecer en una casa de té, él también confirmó que su encuentro con Greta fue casi… mágico. Daba la impresión que ninguno debía estar ese día en ese momento en ese restaurante. Pero ahí estaba, y contra todo pronóstico se hablaron y eso era todo lo que tenía que suceder para que empezara la chispa y se enamoraran, según ellos, casi desde el primer minuto que se vieran. ¿Quién iba a decir que estas cosas sucedían en la vida real? De vez en cuando en nuestro grupo de amigas bromeamos con encontrarnos con la señora del pañuelo de mariposas o simplemente “la Señora” y que nos conceda deseos, como un genio de la lámpara.
- “Siii…” - me contesta ella aún embelesada con la mirada puesta en su novio - “Te apuesto que no será así de pequeña... y cuento con tu ayuda, quiero todas tus locas ideas y muchas más” - me dice guiñándome un ojo. Yo le sonrío encantada, estoy más que feliz de trabajar en su gran gran boda. Volvemos a ver a la pareja de novios que ahora están entregados besándose y pareciera que están por dar terminada la fiesta.
- “¡Eyyy eyyyyy váyanse ya a la luna de miel!” - grita Greta pero nadie escucha con el volumen alto de la música.
“Te juro que estos no se han soltado desde que se comprometieron” - me dice fingiendo preocupación - “Voy a encargarme de que lleguen al hotel y que tengan todo para el viaje a Hawái. Si es por ellos se quedan en el departamento encerrados” - dice negando con la cabeza, se despide y sale corriendo escaleras abajo haciendo sonar sus altos tacones. Dejándome sola con mis demonios.
Camino por el área de recepción de la ceremonia sintiéndome que estoy en un momento surreal. Amo los detalles: la boda en una galería ya que la novia es artista, las fotos tomadas por ella adornando todo, los colores sutiles, el aire de romance, el jardín y las flores. Lo sencillo y a la vez mágico que se ve el lugar. También adoro ver las caras de asombro y felicidad de los asistentes, por un momento su vida es diferente, se olviden de todo lo demás, y se unen para celebrar a la pareja de novios ¿Hay algo más encantador?
Me quedo viendo mi reflejo en un espejo del lugar: mi cabello rojizo oscuro que llevo en grandes bucles y mi vestido azul oscuro que contrasta con mi tez pálida. Es largo con una abertura en un costado para mayor movimiento, y debido a mi altura, ni muy baja pero ni muy alta, busqué que cayera a la perfección. Recuerdo haberlo comprado en una tienda de segunda mano hace ya un tiempo, esperando usarlo en algún momento especial, yo siempre buscando pequeñas joyas olvidadas, y la mejor parte es que no costó casi nada. Unos pequeños arreglos que hice yo misma y para mi, estaba para ir a recoger un premio Oscar. Mi poco busto queda perfecto en el escote y mis caderas se marcan sutilmente. Me aprecio al espejo, y me gustaría pensar que soy una mujer atractiva supongo, ojalá luciera así todos los días, y no luego de un par de horas en el baño maquillándome y rizando mi cabello, suspiro. Al menos ninguno de mis ex novios ni mis citas se han quejado. Bahhh y si se quejaron... pues es una buena razón para salir lo antes posible de esa relación o de plano, no comenzarla. No estoy aquí para complacer a nadie, al menos eso intento. Lo que realmente deseo es lograr mis sueños o morir en el intento.
Y sin embargo... Aquí estoy viéndome en el reflejo sintiéndome inconforme, como si siempre me faltara algo. Nunca he sido una chica romántica, esa sería Greta sin duda. Debe ser esta pequeña boda, íntima y poco mediática, y su aura especial que me ha afectado más de lo que pensé. Pero no puedo dejar de pensar en el aire empalagoso de amor y en los novios, enamorados, entregados de verdad. No por un show, no por un evento, sino porque quieren estar el uno con el otro. Además de exitosos, pareciera que tiene la vida resuelta.
Todos parecemos estar engullidos en este precioso momento y yo… pues no sé como sentirme. De repente volteo a mi alrededor y todos andan en parejas, pareciera que estoy más bien en el arca de Noé, cada oveja con su pareja. Inevitablemente empiezo a reflexionar que le falta mucho a mi vida y cada vez que lucho para obtenerlo, pareciera que siempre voy cuesta arriba, es como si todo fuera extremadamente difícil y tuviera sueños de llegar a la luna. Y no quiero pensar así, quiero pensar que lo mejor está por venir, que el futuro está en mis manos. ¿Por qué me siento así? ¡Estúpida boda pequeña y sus novios enamorados!