NARRA SANTIAGO: Llego a la oficina temprano, Camila todavía no lo hace. Aprovecho para hacer una reserva en un restorán que cuenta con privados y es muy romántico. El anillo ya lo tengo, apenas lo pensé pase por una joyería y lo tengo en el cajón de mi escritorio hace una semana. Quiero proponérselo durante la cena, los nervios me carcomen. Escucho un taconeo y sé que ha llegado. La puerta se abre y la veo entrar con una sonrisa. —Hola amor, buen día —me saluda con un beso en los labios apenas llega a mí. —Hola hermosa. Me muestra la agenda de hoy, luego del almuerzo tengo una reunión y casi todo el día lo ocupo con mis casos. Creo que necesito vacaciones, y eso que ya tuve unas cortas. —Luego de la reunión, puedes salir temprano. —No me molesta esperar a que termines —me di

