NARRA ALEXANDER: Nunca pensar que estar de la forma que estoy con una chica me trajera tanta satisfacción. Mi madre siempre me decía que cuando llegue la indicada seria especial y hoy puedo decir que tiene razón. No es que no lo supiera de antes, pero ahora marca un antes y un después. Luego de hacer el amor, la tengo en mis brazos rozando con sus dedos mi pecho, mientras los míos recorren su brazo. —Amor. —Mmh. —¿Cómo te sientes? ¿Estas adolorida? —me mira a los ojos. —Estoy fantástica, repetiría, pero sé que estas adolorido. —Se supone que yo sea gentil y tú la damisela en apuros —le digo dejando un beso en su nariz. —Esta damisela no tiene ningún apuro —responde coqueta. —¿Quieres comer algo? —le pregunto para cambiar de tema antes de que me olvide que me duele el pec

