CAPÍTULO 16 REBECCA Si el dolor estaba en mi piel y la carne se me ponía de gallina, era un experimento fallido de perfección, el correcto habría sido mi hermana. Yo era una persona fallida, de aquellas que las madres usan como ejemplo para poder destacar a la otra hija, recuerdo que entre más abajo quedará entre los labios de mi madre cómo una persona que quizá ni siquiera valía la pena, los méritos y acciones de mi hermana sobresalían aún más, por el simple hecho de que demostraba de nuevo, con mayor fuerza, que de poder ser una persona sin triunfos y patética cómo yo, ella habría sido la estrella más brillante de todo el hogar. Recuerdo todas las tardes que pasé en casa mirando el techo esperando que algo fuera capaz de cambiar en mi entorno, recuerdo todas las veces que deseaba pod

