CAPÍTULO 29 ESTEBAN BENNET La guerra, comienza. —Siempre, pasamos la mayor parte del tiempo defendiendo a tu amada, en la preparatoria y secundaria—, Manuel Ignacio le dio una calada a su cigarro, sin mirarme, los ojos de ambos seguían a Rebecca—, Ahora, ¿Estás seguro de lo que piensas hacer? —Ajá—, Expulsé el humo del cigarro, y noté a Rebecca riendo, mientras que sus dedos largos y delgados sujetaban el brazo de Zack—, Alguna vez te lo dije… —Mía o de nadie—, Completo la oración. Apagué el cigarro en la suela de mi zapato y miré hacía Rebecca, sujetándome de una pared, mirando directamente hacía ella. Se encontraba con un vestido sencillo que le llegaba por la mitad del muslo, blanco, los tirantes delgados dejando a la vista sus preciosas clavículas. Pensé demasiado tiempo en

