—Sí, sí. No tienes que despertarte al amanecer y preparar el desayuno a partir de ahora. ¿No es increíble? —Le sonrío a la oscuridad, esperando que se marche. —Sí. Es increíble cómo piensas que puedo ser engañado por tu excusa patética. Dime la verdad. Estabas actuando raro desde que llegaste anoche. Pensé que solo era porque estabas con tu... ¿esa cosa mensual? Pero vi a tu querido jefe salir del edificio cuando volví de la tienda. ¿Te está molestando? —Martín me lanza la bomba sin que lo espere. Mis ojos se abren de golpe. ¡No! ¡Vio a Andréi salir del edificio! Pensé que no sabía que dejé mi trabajo. ¿Cómo supo eso? No lo sé, pero me hizo un nudo en el estómago. —...Y cuando hablé con él, me dijo que vino a disculparse por lo que pasó. Estabas tan enojada con él que incluso renunciast

