Capítulo 9.

1309 Palabras
Capítulo 9. Chica desesperada y enfrentamiento. Giro el pomo metálico y con Marcus a mi lado abro la puerta de lo que fue mi casa por más de 18 años. Es increíble como los recuerdos pasaban como una película en mi cabeza. Hace un año que no había venido a esta casa y parece que todo estaba en el mismo lugar desde que me fui. - Bonita casa- Marcus se pasea por la sala y se detiene a mirar los cuadros que cuelgan de las paredes. Coge una entre sus manos en la que estamos mis padres y yo en la cima de una montaña. Yo en el medio de ambos sacando la lengua en la foto y mis padres sonriendo. A veces no me gustaba sonreír en las fotos; ya que me faltaban los dos dientes delanteros. Un policía me entregó las pocas pertenencias que se habían encontrado en el lugar del accidente ; entre ellas las llaves de la casa. Mis padres aún no han despertado y tuve que pedirle a mi jefe que nos fuéramos a descansar y a duchar.  Gracias a Dios que me entregaron la llave de la casa porque si no, hubiéramos tenido que ir a algún hotel y aquí en La Vega no hay muchos a decir verdad. Conduzco a Marcus por el pasillo hasta llegar a mi habitación.  Enciendo la luz y me siento en la orilla de mi cama. Marcus comienza a ver todo el espacio y yo le observo desde mi lugar. No hay  mucho que ver en mi habitación. Sólo hay una cama de tamaño promedio, un pequeño armario,  un escritorio y por último; un pequeño espacio en donde está situado el baño. Toda mi habitación es de color celeste con los muebles blancos. - Me voy a bañar- tomo una toalla blanca y me encamino hacia la puerta del baño. Entro en el pequeño espacio y sin evitarlo; dejo que las lágrimas caigan de mis ojos. >>>>>> Revuelvo la comida con el cubierto y suelto un suspiro. - Come - ordena Marcus y yo niego. Se me han quitado las ganas de comer. No puedo estar tranquila sabiendo que mis padres están internos en una clínica y sin despertar. - Los chicos están con ellos. Maddison deja de pensar tanto- niego repetidas veces. - Tu no lo entiendes Marcus. Ellos son lo más importante en mi vida. Son lo único que yo tengo- me levanto de la silla que adorna la encimera de la cocina y me cruzo de brazos- siempre hemos sido mis padres y yo contra todo. ¿Qué no ves que sin ellos estoy completamente sola?- las lágrimas agolpan con salir pero las retengo. - No estás sola- se pone en frente de mi y pone una de sus manos en mi mejilla- me tienes a mí - dicho esto se acerca a mi rostro y aplasta sus labios junto a los míos.  j***r, me está besando. Sus labios son tiernos y suaves, en cuanto su lengua tocó la mía una sensación de explosiones se apoderaron de mi ser. El beso se convirtió en apasionado en cuestión de segundos. Dios mío. Esto no está bien. Me separo de Marcus y pongo mis dos manos en su pecho. Mi jefe y casi esposo me ha besado. Y lo peor es que me ha gustado. >>>> Corro por los pasillos de la clínica. Necesito llegar cuanto antes. Los guardaespaldas nos llamaron hace 10 minutos diciendo que mis padres habían despertado. Es la mejor noticia que me han dado . Me paro en frente de la puerta azul y la abro con el corazón a mil. Lo primero que veo es a mi madre parloteando con mi padre. Me acerco a ellos y lo primero que hago es abrazarlos. - Hija, me vas a aplastar- rio entre lágrimas y luego abrazo a mi papá. El doctor se queda hablando con Marcus  y tomo asiento en un mueble de color marrón en forma de L. - Los extrañe tanto- comenzamos a hablar y a reír sólo como nosotros solíamos hacer desde hace tiempo. - Marcus querido, tan guapo como siempre- mi madre nunca se guarda nada para ella. Mi jefe le sonríe y le guiña un ojo. -¿ Cómo se encuentran?- Marcus se posa detrás de mí y pone su mano derecha arriba de mi hombro. Me estremezco por lo frío de su mano. - Vivitos y coleando- mi madre ríe y se pone de acuerdo con mi padre. Estos viejos nunca dejarán sus locuras de lado. -¿ Cuando me darán nietos?- comienzo a toser mientras mi prometido me da palmaditas en la espalda. ¿Acaso el accidente le afectó tanto? - ¡ De eso nada!- miro a mi padre y la vena que está en su  cuello parece que va a reventar en cualquier momento- acepté que mi hija se comprometa; ¿Pero nietos?, si claro; cuando tenga 45 años o más. Que exagerado es. Claramente no quiero tener hijos, por ahora. Creo que estamos muy jóvenes para eso. La puerta se abre de golpe y una sonriente Amber Sitalo hace su aparición vestida con un traje rosa chillón y unos zapatos a juego. ¿Qué hace esta mujer aquí? - Mi amor,  qué alegría verte- ella entra con toda la confianza del mundo y se acerca a abrazar a Marcus. Mis padres y yo nos  miramos. -¿ Qué haces aquí?- la aparta de su cuerpo y la mira furioso. El se disculpa con mis padres y salen de la habitación. -¿Quien es ella?- mi padre pregunta con el ceño fruncido. -Nadie importante. -¿Sabes hija?- miro a mi madre- deberías de salir y buscar a tu hombre. Enseña a esa chica  a respetar- asiento y salgo de la habitación. Ambos están en una esquina de la sala de visitas hablando. Se nota a leguas que Marcus está furioso. Me acerco hacia ellos y lo que escucho me deja pasmada. - Se que lo de ustedes no es real- aprieto mis puños y camino como una poseída hacia ellos. Cojo su codo y la volteo hacia mi. - No se quien  te has creído para venir aquí y hacer todo esto; y lo único que te voy a decir es que no te metas- ella me mira enfurecida y yo la reto con la mirada. - Mira secretaria de quinta, mucho cuidado como me hablas porque si no pagarás las consecuencias. - Disculpe usted majestad, ¿A qué hora será mi juicio y cuantos años me pondrá de cárcel? Como que a ella le está afectando todo esto. - Tengo más dinero que tu, querida- ella se mira sus uñas postizas y hago una mueca- así que estate tranquila. - Me importa muy poco que seas una modelo y de cuanto dinero tengas- me voy acercando de a poco, haciendo que ella retroceda- ¿Porque sabes que?, al final nuestra tumba será del mismo tamaño y toda tu fama y tu dinero no podrás llevartelo. Marcus agarra mi brazo y me aleja de ella. - ¿Y sabes una cosa?- la miro a los ojos- mientras tu estas buscando a Marcus como una cualquiera, yo estoy aquí entre sus brazos. Yo en tu lugar me diera la vuelta y saldría por donde vine. - ¿Acaso tu lo conoces como yo lo hago?- ella intenta acercarse a él pero la detengo y me pongo enfrente - Cariño, ¿Porque no le cuentas a Maddison lo bien que nos la pasábamos en la cama?- Él iba a hablar pero lo impido. - Eso quedó en el pasado porque ahora esto, - toco el pecho de Marcus  y deslizo la mano de arriba hacia abajo- estos- cojo su cara y lo beso apasionadamente- y esto- toco su entrepierna haciendo que el de un brinquito y abra los ojos como platos- ahora son míos, querida. Uau. Parece que me dejé llevar. Ni en mil años hubiera hecho todo lo que dije. Por Dios,  acabo de tocar su entrepierna  y besarlo por mi cuenta. ¿¡Cómo lo miraré después de esto!? Voy a morir de la vergüenza. Amber Sitalo,  acabas de estar en la lista número dos de los que más detesto.  Te tendré en la mira.
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