—Lo hice yo mismo. —¿¡Qué!? Los ojos de Selene se abrieron como platos y miró a Alaric con incredulidad. «¿Él lo hizo? ¡¿Cómo puede ser?!» —Tú... eres Alaric, ¿cómo sabes cocinar y hacerlo tan delicioso? «No tiene sentido.» —Me alegra mucho que elogies mi cocina. Alaric no esperaba que ella se sorprendiera tanto. Sus ojos brillaban, tan lindos que le dieron ganas de acercarse y besarla. Lo pensó y lo hizo. —Todavía estoy comiendo. —Está bien, no me desagradas. —Pero tu me desagradas —Selene puso los ojos en blanco y dijo con enojo. Alaric dejó la sopa a un lado, le pellizcó la barbilla y la besó. Después del beso, ella jadeó, débil y sonrojada. Alaric se detuvo y la miró con picardía. —Eres tan sensible. ¿Ya estás caliente por solo un beso? Selene se sonrojó aún más y le lanz

