Keane arrastró a Regina con b********d, sus manos sujetándola con fuerza mientras ella intentaba soltarse, pero no tenía fuerzas. La tiró al suelo del oscuro sótano, el frío del concreto helaba su piel, y sus ojos, llenos de miedo y confusión, reflejaban la desesperación. Ella no podía entender cómo había llegado a este momento. ¿Cómo había sido posible que las personas en las que confiaba la traicionaran de esta manera? Regina respiraba entrecortadamente, sus manos temblaban al intentar levantarse. Pero no podía. Su cuerpo estaba lleno de dolor, y la angustia era tan fuerte que sentía que le faltaba el aire. El sonido de sus propios latidos resonaba en sus oídos mientras la incertidumbre la envolvía. Santiago, desde el rincón, observaba la escena con los ojos bien abiertos, completament

