Capítulo: Si pides perdón de rodillas

1753 Palabras

—¿Dudas de mí? ¡Tú eres el padre de mi hijo! —Mercedes gritó con desesperación, sus ojos anegados en lágrimas mientras el miedo la hacía temblar. Pero Pedro no se conmovió. Su mirada, helada y feroz, se clavó en ella como dagas afiladas. De un solo movimiento, la sujetó del cuello y la empujó contra la pared con violencia. —¿Segura? —su voz era apenas un susurro venenoso, pero su agarre era firme, despiadado—. Si hago una prueba a tu bastardo… ¿Será positivo? Mercedes sintió que el aire le faltaba, su corazón martillaba en su pecho con furia desbocada. Sus manos buscaron aferrarse a las de él, intentando soltarse, pero Pedro no cedió. —¡Lo juro! —sollozó ella, desesperada—. Es tu hijo, Pedro. Es tu hijo… Él entrecerró los ojos, como si la estuviera calibrando, como si pudiera ver más

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