Eran, las tres de la tarde. Cuanto todos, regresamos al tribunal. El largo, periodo de descanso. Por fin, había terminado. Por lo que retomaríamos, el juicio. Justo, donde lo habíamos dejado. Como, podrán imaginar. Aproveche. Las últimas dos horas de descanso. Para poner, en claro. Las cosas, con mi abogada. Además, de darle evidencia. Y planear, juntos. Una estrategia, de ataque. Lo más importante, durante el primer día. Era destruir, directamente. La imagen, de la compañía. Pero, que pereciera. Que había sido, indirectamente. Siendo este. El más duro golpe. Que podíamos darle a, su credibilidad. Durante los siguientes, días. -Orden en la sala- martilló, el juez- Fiscalía, usted inicia. -Gracias su señoría- la androide, se levantó. Posicionándose, frente al juez – Damas, y caballe

