La noticia del ataque a Peter le llegó la noche que antes. Hans comienza a dudar de Rony, la vez en el antro, le vio salir seguido por su mini ejército de drogadictos, y a las dos horas los vio regresar, con las ropas manchadas con lodo y sangre, sangre que luego confirmaría no era la suya. No debí sacarle un ojo de encima. Con eso en la mente se dirige a los casilleros. Unos pasos ligeros llaman su atención. Tiene buen oído y está seguro que es Gaby quien le sigue. Hace como si no se diera cuenta, hasta que hace un movimiento inesperado y le cae por sorpresa. La cara de Gaby empalidece por el susto. —¿No te pedí que dejaras de hacerlo? –comienza a comérsela a besos descontrolados. Es bastante por hoy, Hans, deja que se vaya, se dice pero no lo hace, piensa, esto es demasiado riesgos

