Capítulo 17: La inesperada sorpresa, Parte II Durante las horas siguientes, mientras desmontaban los toldos me dediqué a recolocar todo dentro de los armarios. Me sentía invadida por una sensación de desesperación y un infinito cansancio que hacía que apenas pudiera mantenerse en pie, pero a pesar de ello seguí trabajando. Los caros pantalones de marca que llevaba puestos estaban completamente sucios y la blusa se me pegaba a la piel, pero no me importaba. Quería que esas personas fueran amigos suyos, pero ahora que sabían lo poco que le importaba a Damián todo esto y lo que éste pensaba de su matrimonio, ya no. La pequeña fiesta improvisada y el pastel habían sido una pequeña luz dentro de toda esta despiadada pesadilla, pero como siempre mi horrible esposo lo había estropeado. Dam

