Los ojos de Luis estaban extremadamente rojos y no pudo ocultar sus emociones. —¡ASI ES! yo si cumplo mi palabra y por cierto ¿por qué le tapas los rostros a mis hijos? ¿Acaso no son mis hijos los que están allí? —. —Tranquilo claro que si son tus hijos solo que no podía dejar que ellos vieran donde estábamos—. Después de decir estas palabras Abraham les quito las bolsas a las 2 personas que estaban arrodillados. —Mira que si son tus hijos—. Cuando Luis vio los rostros de sus hijos quedo un poco sorprendido el pensó que los iba a encontrar un poco golpeados, pero no era así no tenían ni un solo rasguño. —Hijos ¿se encuentran bien? Veo que no tienen heridas —. De repente mientras Luis decía estas palabras Esteban que estaba arrodillado en el piso se levantó. —Jajajaja Tío lo siento no puedo

