Capítulo 6

1048 Palabras
- así que te iras unos días - Tony me decía que ira a "resolver" unos asuntos. Me estaba despidiendo de él, ante la atenta mirada de los guardaespaldas, que iban a acompañar a Tony. El que se quedaría seria Harry ya que prácticamente papá me lo asigno como mi vigilante. - te veo en tres días Fran- se despidió Tony. Papá también iría por lo que se llevaron a mas guardias de la casa, eran ya como las siete de la noche, y todos se fueron, esta noche en particular quería quedarme en el jardín y beber un poco de vino, pero no pudo ser, estaba a punto de llover, así que fui a mi habitación y me quede dormida, cuando desperté eran las diez treinta de la noche. Baje por agua a la cocina, pensé que todo el mundo estaba durmiendo pero no era así, Harry estába sentado en la cocina en una de las sillas bebiendo un trago. - pensé que no bebias - saque un vaso y le eche agua. - no, te dije que no bebía con estirados - se jactó. - ya veo, recuerdo que dijiste que yo era una estirada aburrida - me recosté en la barra de la cocina, el se levanto. - yo dije que eras muy divertida para ser rica - se acerco. - y yo recuerdo que te prengunte, si era rica - lo mire a los ojos. - no eres tan inocente como tu familia piensa - se río de lado. - yo jamás dije que fuera inocente - lo tenté acercando mis labios a él. - estas jugando conmigo - rozo mis labios con los de el -pero yo también puedo jugar- me reí. -¿estas seguro de eso? - rosé mis labios lentamente con los suyos, el sonrió maleficamente, la sonrisa mas retorcida que he visto hasta ahora, muy parecida a la mía. - no te metas con algo que no puedes manejar - dijo rudo, se hizo a un lado, su blanca camiseta dejaba al descubierto sus brazos dejandome ver los distintos tatuajes alrededor de ellos, su musculosa espalda ancha, se contraia con cada movimiento. Exactamente que quiere decir con que no podré manejarlo, esas palabras quedaron rondando mi cabeza, este chico es un misterio y yo tengo que resolverlo, no se de donde viene o si tiene familia, solamente se su nombre y apellido. El se recostaba en la pared, con el brazo sobre el refrigerador viendome fijamente, mi mente ahora se concentraba en él y creo que es algo que debo descubrir para al fin sacarlo de mi subconciente. - Así que Harry, ¿de donde eres? - indagaba en él, lo cual se ve que le molesto. - ¿acaso eso importa?- levanto la ceja derecha, su rostro serio y sus ojos fijos. - bueno creo que si - me encongi de hombros y metí mis manos en mi sueter gris, me recosté en la mesa de la cocina. - Sicilia - respondió tajante, tensando la mandíbula. - ¿cuantas personas has matado en lo que llevas trabajando con mi padre? - esa pregunta lo tomo por sorpresa, su expresión facial cambio de inmediato. - Fran... - mi semblante era firme y directo, lo miraba fijamente a los ojos desafiandolo. - ¡te comió la lengua el ratón!- me burlaba cínicamente de él. - No es que me detenga a contarlos - levante la ceja. - ¡Así que eres todo un asesino a sangre fría! - se encongio de hombros. - supongo que sí - dijo relajado, cruzándose de barzos. - debes serlo o mi padre jamás te hubiera asignado para "cuidarme" - hice comillas con los dedos. El solamente río. - así parece - asintió. - bien iré a dormir, ¿tu duermes? - pregunte irónica. - soy un guardaespaldas, no un vampiro - se río a carcajadas, yo también me reí. - que descanses Harry- me despedí llevándome al fin mi vaso con agua. Me recosté en la cama intentando dormir, hasta conseguirlo, duermo como oso en invernacion. - mamá, entiendo que vayan a hacer una fiesta, pero ¿Porque debo yo de acompañar a Dante? Es decir lo he visto un par de veces, eso no quiere decir que me agrade- - tu padre quiere que lo acompañen, esta noche estará de regreso, así que habla con él- solamente respondió eso y se fue del jardín. Me levanté molesta, debo hacerle compañía a ese estúpido témpano de hielo, camine por el lado de atrás de la casa, a este lugar casi solo vienen los empleados y los guardias, hasta que me topé con uno de ellos. - ¿Que haces aquí?- vaya que fue grosero. Me pare frente a él con toda la altanería del mundo, me Cruze de brazos y respondí - Esta es mi casa, además soy tu jefe, que sea la última vez que me hablas de esa forma - le amenaze. - disculpe señorita Berlusconi, no volverá a suceder se lo aseguro - se pare de frente y se hizo a un lado para que yo pudiera pasar. Al entrar pude ver con claridad que era una armería, jamás había tenido interés por entrar a este lugar ya que las armas me guste o no llegaban directamente a mis manos, recordé que cuando cumplí doce años mi hermano Tony, me llevo a un campo de los mas retirados de la casa y me enseño a disparar, era algo necesario aunque yo estuviera en contra de usar las armas. - señorita Franchesca ¿que hace aquí?- dijo Harry al verme. Dejo el arma que estaba utilizando en una de las mesas y se acercó a mí. - Esta noche voy a salir y necesito, en serio necesito que te mantengas cerca de mí - le ordene. - Esta bien estaré esperando por usted en la puerta - aseguró. Salí de allí con la mirada alerta de los guardias que estaban presentes, camine por el jardín hacia adentro de la casa, por un momento sentí que me faltaba el aire. Entre a la casa esperando quitar esa sensación extraña de mi pecho, subí a mi habitación para arreglarme para la dichosa fiesta se supone que debo acompañar a Dante, debo descubrir exactamente porque.
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