Bien es una linda tarde aquí en el refugio de animales, vengo aqui cada viernes y ayudo a cuidar a los animales que han sido recogidos de la calle, es uno de los pasatiempos que tengo después de la escuela, pero como yo ya me gradué tengo más tiempo libre.
Terminé de hacer lo que debía en el refugio, me gusta convivir con estos amigos de cuatro patas, me lave las manos y me despedí de María, la chica que esta de planta en el refuigio.
Salí de alli caminando por las calles viendo los diferentes negocios al rededor de la ciudad vivo en Italia, para ser mas específica en Cisilia, es muy pintoresco y me encanta, pase por una panadería comprando un pastelillo, para luego ir al parque y sentarme a observar las aves pasar de un árbol a otro, me gusta sentir la brisa soplando mi cabello n***o, me gusta admirar la fuente que esta frente a mí, viendo el agua caer simulando una cascada, esto era básicamente lo que me gustaba hacer aparte de salir con las dos únicas amigas que tengo Ana y Clara, ahora que termino la escuela se fueron un par de semanas de vacaciones.
Después de estar un rato allí decidí levantarme, fui caminando por las calles, admirando las casas alrededor, camine un buen rato hasta llegar a mi hogar donde me esperaba mi familia, no una familia común y corriente no, para nada, mi familia poseía el imperio mas grande de mafiosos de toda Italia, mi padre llamado Mauro, Mauro Berlusconi, yo soy su hija menor de nombre Franchesca, mi madre Sara, y mi hermano mayor llamado Anthony pero todo el mundo le dice Tony, mi familia controla todo lo que se mueve en esta ciudad, absolutamente todo.
Yo no estoy involucrada en los negocios de la familia, no es de mi interés hasta ahora, y según mi padre yo soy una pequeña dama y no debo involucrarme en cosas que no debo, al menos no por ahora.
Mi padre a insistido en un par de ocasiones en ponerme seguridad, pero vamos quien en su sano juicio quisiera atacar a la hija menor, más consentida y cuidada, del jefe de la mafia, tal parece que mi padre me ve como una flor frágil e indefensa, lo que de verdad me molesta un poco pero trato de ignorarlo, entre a casa pasando al lado de todos los guardias que hay cuidando al rededor cada vez que me miran saludan con un "buen día señorita" e llegado a escuchar que algunos an optado por llamarme la minijefa, aunque ninguno lo a dicho en mi cara la verdad me parece un apodo muy gracioso, entre cerrando la puerta tras de mí.
- hola papá - salude con un beso, pero el no estaba solo, el tío Franco estaba aquí, es hermano de mi padre - Hola tío - lo saludé.
- hola pequeña Fran - todo el mundo me dice así, es el diminutivo de mi nombre - dejame adivinar vienes del refugio - asentí con una sonrisa.
- bien pequeña tu tío y yo estamos hablando de negocios - me beso la mejilla.
- esta bien papá, hablamos luego tío - me despedí con la mano y fuí a la cocina.
Tenía hambre y no había comido nada en toda la tarde, en de las señoras encargadas de la cocina, me conoce desde niña y sabe lo que me gusta comer, su nombre Laiza, me sirvió comida de la forma cariñosa que siempre lo hace, acariciando mi cabello, estaba sentada en la mesa a mitad de mi comida, cuando mi hermano Tony entro por la puerta trasera, traía un pañuelo en las manos limpiando lo que parecían ser manchas de sangre, pueden decir lo que quieran pero para mí ya era normal, yo sencillamente no me involucraba en nada, se acercó y me saludo.
- ¿que haces pequeña? - se sentó en la silla de al lado.
- terminando de comer, y tu dendonde vienes - quise indagar un poquito.
- negocios pequeña - se levantó beso mi cabeza - iré con papá te veo mas tarde - lo miré extraña.
- mas tarde, ¿para que? - aparte mi comida.
- hay una fiesta mas tarde y voy a llevarte - se fue en dirección donde estaba papá.
Sabia como eran las fiestas a las que asistía Tony, un tanto aburridas a decir verdad pero para mí estaba bien, no soy una fanática del escándalo.
Fui con mi madre Sara, mi madre y mi padre se conocieron atravez de la familia, se vieron crecer el uno al otro y luego se enamoraron, mi madre tiene el cabello castaño, Tony saco el cabello de mamá, yo en cambio saque el de papá, los ojos verdes los heredé de mamá igual que Tony.
Mamá se encontraba organizando sus telas, le encanta la costura aunque solamente hace mantas, no se atreve a hacer algo más dive que tiene miedo que todo le salga mal, así que solo lo toma como pasatiempo, y es bueno en esta enorme casa hay que buscar algo que hacer para no aburrirse.
- hola mamá - le di un beso en la mejilla - Tony dice que me llevara a una fiesta - mi madre se río sabe como son de aburridas.
- lo siento cariño, pero sabes que a tu hermano le encanta tu compañia, así que un rato no le hará daño a nadie - acarició mi cabello.
- iré a alistarme, te veo mas tarde - me levante de la silla.
- adiós amor te veo después y portate bien - sali de allí.
Llegué a mi habitación, busque entre mi ropa un vestido que se viera bien, la mayoría de estas llamadas fiestas, solamente se hablan de negocios y es un poco mas serio.
Asi que me bañe y después de arreglarme baje a la sala donde ya todos estaban jugando poker y bebiendo whiskey, con algún cigarrillo prendido en la mano, me pare frente a ellos, y los alavos de los hombres de mi familia no se hicieron esperar.
- la llevare a la reunión de hoy, necesito una acompañante asi de hermosa y quien mejor que mi hermanita - dijo Tony.
- cuidala con tu vida Tony - dijo firme papá.
- cuidado y le quitas los ojos de encima - amenazó el tío Franco.
- tranquilos se cuidarme sola - me despedí de ellos y salimos de la casa.
Después de un buen rato en el auto llegamos a un lugar que hasta la fachada se ve elegante, al entrar era tal como me imagine, todo elegante y carísimo, personas con trajes elegantes y mujeres con vestidos demasiado finos.
- hola Tony - saludo un señor mayor abrazando a mi hermano - buenas noches señorita - beso mi mano.
- ella es Franchesca mi hermana - me presento Tony.
Después de eso se paso mucho tiempo hablando de negocios que yo no entendía, aunque la verdad no tenía interés en saber debque se trataban, asi que me levante del sillón y le dije a Tony que iría al baño, el estaba tranquilo ya que un par de hombres de su seguridad estaban vigilando, así que camine por el lugar las personas se apartaban de mi camino en modo automático, si bien era cierto que todos aquí eran poderosos aún así se hacian a un lado de mí, dejandome el camino libre como si de la realeza se tratara.
Llevaba una bebida en la mano sin mucho alcohol, seguí caminando buscando el baño y me distraje con un cuadro, colgado en la pared y seguía avanzando con la mirada perdida en la pintura, y choqué cerré los ojos porque pensé que caería al suelo, la persona con la que choque me sostuvo y cuando senti que no iba a caer abrir los ojos.
Era un hombre de cabello castaño ojos azules y una ligera barba, sin querer le moje un poco de la bebida la camisa blanca perfectamente planchada sin una sola arruga en ella, me soltó y trato de limpiar su camisa con su pañuelo.
- lo lamento yo no quise...... Lo siento - le dije tratando de disculparme.
- siempre eres así de distraída, deberias fijarte en tu camino - dijo serio pero tranquilo.
- ¡amor allí estas! Ven tenemos que hablar con..... ¿Pero que te paso? - le dijo la chica que parece que va a arrancarle el brazo de tanto que lo jala.
- solo es un poco de agua - le contestó él.
- ¿y tu eres? - me miro como si yo fuera lo mas desagradable que existe en este planeta, a lo que yo no contesté - ¡estas sorda te pregunte tu nombre! - me dijo con desprecio.
- ¡bien si tanto quieres saberlo! Me llamo Franchesca Berlusconi, hija de Mauro Berlusconi - me pare arrogante frente a ella, no me gustaba valerme del apellido de mi familia, pero no hiba a dejar que ella me hablara de esa manera, claramente palideció un poco.
Los ojos de él se clavaron en mí, escaneandome de arriba a abajo, se que estaba analizandome, así como todos lo hacemos con personas que no conocemos, con la frente en alto seguí caminando en busca del baño de mujeres.