*Relata Julio Después de ayudar a Andy a cambiarse, me recosté con ella un momento, dejando que llorara un poco más... se acomodó entre mis brazos, solo pude acariciar su cabeza y deposite un beso en la coronilla, no sabía que más podía decir o hacer para consolarla. Luego de un rato de dejar que llorara, ella se acomodó para mirarme, vi sus ojitos enrojecidos y con mil preguntas por hacer. — ¿Por qué yo? — Los íncubos eligen a su presa al azar, es muy normal que sueñen con ellos, quizás tú tenías una fantasía en ese momento... y este aprovecho en forma física. — ¿Y que hubiera pasado si tú no hubieses llegado? — Por lo general solo aparecen en sueños... hubiera sido algo muy malo. Ella gimió de tristeza queriendo ahogar las lágrimas, pero estas la traicionaron y una vez más rodaron

