Querido diario:
Nunca me había puesto a pensar profundamente sobre mi vida, y aun si lo hubiera hecho, jamás me habría imaginado estar sentada en frente de un hombre que contacte por internet.
Donovan es lindo, no guapo, pero si lindo. No tiene un cuerpo atlético, ni tampoco es impresionante; de lo que no se despegan mis ojos, es del carísimo Rolex en su muñeca. Por supuesto que también le di una pequeña mirada a esos zapatos de Pacco Rabbane y a su bonito traje gris pizarra Armani.
Todo en el huele a dinero.
Siempre me imagine a los hombres como él, como si se tratara de aquellos Adonis que describen en los libros: ojos de color, cuerpo atlético y profunda belleza. Donovan no es ninguno de ellos.
Donovan está un poco pasado de peso, sus ojos son marrones y no tiene belleza impresionante. A decir verdad, tiene carisma. Su sonrisa deja ver un hoyuelo en su mejilla derecha que te hace suspirar, además de que su conversación es fluida y para nada aburrida.
Donovan es buena persona.
Diría que es un hombre impresionante y de buena actitud... de no ser por la pesada argolla en su mano izquierda en aquel dedo anular que conocemos todos. ¿De esto se trata? De ser la preciosa amante bonita y joven con la cual divertirse acosta de su esposa. ¿Qué es una Sugar Baby? ¿Una amante o una compañera? ¿Qué nos diferencia de las primeras?
Quise mil veces dar la vuelta y correr, pero me detuvo algo más centellante: un brazalete de oro. Cuando Donovan lo saco y me dijo que era un obsequio solo por comer con él, no me cupo la menor duda de que este era un mundo totalmente fuera de lugar. ¿Quién en su sano juicio gastaría dinero en tan solo una cita para comer?
Estuve fuera de lugar al aceptar tan valioso regalo, además de que la cena y el dinero de mi transporte, fue coteado por él. ¿En qué demonios me metí? Estuve toda la tarde conviviendo con él, esperando el momento en que me tomara y me llevara directo a aun hotel para pagarle todo lo que gasto en mí. ¡Que sorpresa me lleve cuando nada de eso sucedió!
Todo de él era un caballero. Tomando varias respiraciones, cuando ambos habíamos pedido un café, me decidí a preguntarle muchas cosas. .
—¿Por qué hace esto? —le pregunte de forma casual.
Donovan tuvo una mirada ausente por un tiempo, pensé que era hora de que pasara lo inevitable, en cambio conseguí una sonrisa triste con una mirada vacía que te llenaba de dudas.
Donovan como el gran caballero que demostró ser, me contesto—: Cuando llevas bastante tiempo trabajando y ganando mucho dinero, a veces la vida se vuelve un poco lenta y distante en modo de que la misma vida se vuelve aburrida. Un día eres joven con ambiciones de dinero, al otro estas atascado con una mujer que solo está contigo por el dinero y unos hijos que despilfarran en todo lo que ganas con esfuerzo.
Su respuesta me tomo por sorpresa. ¿Acaso el basto mundo del Sugar Daddy son hombres adinerado con vacíos emocionales? ¿Y por qué muchachas jóvenes? ¿Por qué no personas de edad?
Lo último también se lo pregunte, y esta fue su respuesta—: Podría tener una chica de mi edad, es cierto. Pero, ¿qué me ofrecería si no lo mismo que yo ya se? Alguien de mi edad estaría igual de cansada con su vida, igual de interesada que mi esposa e igual de aburrida que yo. Buscamos chicas jóvenes porque están llenas de vitalidad, están empezando amar la vida y tratando de buscar lo bueno para su futuro. Ahora mismo, me lleno de energía con tu risa, me trae curiosidad el mundo moderno de las jóvenes de hoy en día y me es admirable como alguien puede confiar en una persona desconocida. Juventud, es sinónimo de vida.
¿Cuánta clase puede haber en un hombre mayor? ¿Mucha? ¿Infinita?
Por un momento me permití ver más allá del hombre desconocido, me permití ver al hombre que de verdad estaba cansado. ¿Su mujer le provocaría esas pequeñas arrugar alrededor de sus ojos haciéndole reír? ¿Sus ojos le harían brillar sus ojos con anécdotas divertidas de la vida adolescente? ¿Si quiera este hombre tiene una conversación más allá de los negocios que lleva?
Realidad, es lo que le falta a mucha gente cansada de su monotonía de vida. ¿Es esto el mundo Sugar Baby? Diversión sin complicación con dinero de por medio.
Todos podríamos alegrar a la gente gratuitamente, pero... ¿qué tiene eso de divertido? Si me hubieran dicho antes que hombres mayores te pagan grandes sumas de dinero por un simple encuentro dulce y lleno de plática; hubiera pensado que están locos. Pero mirando fijamente en la mente de una persona como Donovan, claro que es posible pagar por mandar muy lejos a la soledad.
Ese fue mi primer encuentro dentro del basto mundo de una Sugar Baby.
Donovan fue el primer hombre que me trato como una verdadera dama y no como una puta como todos lo tienen idealizado. Quisiera decir que ver de nuevo a Donovan, pero siento que este fue el único y último encuentro que tendremos ambos.
Llegando a casa, le platique todo a Corine. Ella me dio las felicitaciones porque había encontrado a una persona cariñosa y respetuosa; a mí solo me pareció una persona solitaria que podría encontrar la felicidad con alguien que lo amara de verdad.
¿Sentiré pena por todos los hombres que conozca y sean como Donovan?
Tal vez si, tal vez no. ¿Quién sabe?
Seguiré investigando a fondo, hasta dar con el tipo de persona que te hablan algunas chicas. Si bien Donovan pudo ser algo más en mi vida, puede que él sea el tipo de hombre que pueda salir de su monotonía.
Mirando la pulsera de oro en mi muleca balanceándose cada vez que escribo en este diario, me doy cuenta de que he encontrado un lugar para todas esas atenciones que me han hecho falta. Para tener todo lo que he deseado en la vida y solo ha sido un sueño.
Algo de lo que sacare provecho y que espero, no me lleve a la ruina —más— de lo que ya es mi vida.
Tucreadora: Wen