Tenía mis piernas entrelazadas en su cintura mientras subíamos las escaleras hasta mi habitación. Besaba su cuello como si fuera una vampira por su sangre, tal vez le dejaría un chupetón, pero eso no me importaba ahora. Sólo quería sentirlo por todos lados, su boca, sus manos, su nariz y su cuerpo, estoy necesitada de él. Cuando llegamos a mi cuarto. Abrió la puerta de una patada y con cuidado me puso en la cama. Me examinó con sus ojos color oscuro y mientras más me miraba, más podía sentir su deseó. Me levanté colocándome de rodillas en mi cama, me quite con cuidado la blusa hasta quedar en brasier para luego abrir la cremallera de mi falda y bajarla mientras movía mis caderas, llevaba encaje blanco y cuando me vio solo en ropa interior, de su garganta salió un gruñido de excitación.

