Roxana me siguió el beso con tanta pasión, cerró los ojos para hacerlo como solo una mujer enamorada lo puede hacer. Sus dos manos las pasó por mi cuello y se pegó completamente en mi. Verla tan entregada me distrajo de mi demás pensamientos y me centre solo en ella y en besarla así durante mucho tiempo. Los besos llevaron a las caricias, por mi parte la tomé de la cintura y recorría mis manos suavemente por su espalda y luego las bajaba. Al llegar a su cintura me detenía aunque quería que siguieran bajando. No quería arruinar el momento y no sabía cómo reaccionaría ella ante algo así. Lo que hice para generar un cambio fue apretarla muy duro contra mi y eso generó un pequeño quejido de satisfacción por su parte. Eso me motivo para hacerlo nuevamente pero está vez con más fuerza y hacien

