Consumida por el espíritu de la seducción, me acerqué a él para pasar mis brazos por su cuello mirándolo a los ojos, recargué todo mi peso en él y en ningún momento me soltó ni puso resistencia. Cuando lo hice sentí como rompí un hueco que llevada adentro y como mi cabeza se comenzó a sentir caliente, ese estado era el ideal si no jamás hubiera podido hacer lo que hice, no me atrevería. Creo que el enojo que sentía con mi madre, la desesperación por tener dinero, el gusto por mi padrastro y la falta de cosas en mi cabeza, fueron la combinación perfecta para que decidiera hacerlo, aunque no estoy segura que en ese momento lo haya pensado todo bien, simplemente me dejé llevar y al recibir la respuesta por su parte que tanto había deseado fue más que suficiente para sentirme complacida.
No me dijo nada, se quedó mudo por varios momentos y solo me miraba, no me soltó y tampoco se rehusó a que estuvieramos en esa posición tan comprometedora. Las enseñanzas de seducción de mi maestra están resultando, jamás hubiera pensado que esa actitud estuviera oculta en mi pero ahora que la conocía y experimentaba me sentía muy bien con ella.
-Me gustaría tener muchos momentos así de cerca contigo, que me vinieras a ver a mi cuarto justo como lo haces ahora y poder estar así, muy cerca el uno del otro. -En esos momentos sentí que se ponía muy nervioso. Si, yo lo estaba poniendo nervioso a él.
-¿Por qué no me dices nada? -Le cuestione aprovechando la situación. -¿No es esto lo que esperabas?, Puedo recapacitar aún.
Intenté aplicar el chantaje provocando un momento inesperado, quité mis brazos de su cuello y me giré para irme de ahí. -Esta bien, olvidemos lo que dije. -La acción provocó el efecto que me funcionó bastante bien pues antes de girarme por completo el me agarró de la cintura con su brazo y me hizo volver a él, pegandonos nuevamente el uno al otro. El movimiento me sorprendió un poco pero también me alegró, sentir que le interesaba me daba mucha más satisfacción que nada, quedamos cerca frente a frente el uno del otro y él me observaba muy apasionado.
-Yo nunca me imaginé que esto pasaría, no se cómo comportarme, tu madre...
-Shuu- Le interrumpí con ese susurró para que no continuara diciendo algo de lo que ambos nos íbamos a arrepentir. -No digas nada de otras personas, mejor dime ¿Qué es lo que sientes? Y así podremos actuar.
Nuestro bello momento se vió interrumpido por la única causa que me obligó a abstenerme tanto tiempo de hacer lo que estaba haciendo. Mi madre llamaba a mi padrastro desde afuera.
-¡Luis! ¿Dónde estás? Necesito un favor.
Al escuchar eso ambos nos pusimos nerviosos y nos separamos rápidamente. A pesar que la puerta estaba cerrada ninguno se quiso arriesgar a qué ella entrara y nos viera en esa situación, en su caso eso sería desagradable.
-Si, estoy aquí en el cuarto de tu hija. ¿Puedes venir? -Respondió al instante que nos separamos y todo volvió a la normalidad, incluso yo que no me creía lo que acababa de hacer. Volvía a mi la mentalidad de niña ofendida de siempre y ahora se cuestionaba el por qué había hecho eso. ¿Le reclamé a mi madre por meter a un usurpador que ahora yo quería?, ¿Eso no me hacía igual de traidora con mi padre y a mis principios?
No cabe duda que el tiempo se encarga de dispersar las prioridades que uno va generando a lo largo de esta así como los rencores.
-¿Me perdí de algo? -Dijo mi madre al entrar en la habitación después que mi padrastro se lo pidiera. Se le hizo raro verlo ahí y aunque su mente imaginaba el motivo necesitaba corroborarlo.
-Vine para conversar con ella, no se me hace justo que esté pleito exista en la casa así que vine a escuchar su versión y ver cómo podemos generar un buen ambiente.
-Vaya eso es nuevo. -Ella se me quedó viendo con la intención de leer mi rostro para conocer una respuesta. -Pero no creo que sea buena idea que te desgastes.
-Al contrario, hemos llegado a una buena solución, el hablar definitivamente funcionó. -Me volteó a ver y con su mirada me decía ¿Verdad que si?, Sígueme la corriente, es lo mejor para los dos. Mis ideas estaban confusas en ese momento pero tuve que aceptar el ayudar.
-Asi es mamá, hemos acordado no volver a pelear y te prometo ser una verdadera familia. -Le tuve que decir siguiendo el plan que acordamos con nuestras miradas. Pero por dentro estaba deseando hacer algo que seguramente destruiría esa familia.
-Bueno ¿Qué les parece si para celebrar esto nos vamos a cenar? -Cambió el tema de conversación intentando safárse ya de aquel momento, seguramente el sentía mucha más tensión que yo al recordar lo que había hecho, un poco cobarde en mi opinión.
-Yo estaré encantada pero aún me faltan hacer muchas cosas. Y ¿Tu hija?, ¿Estás segura de esto? Sabes que significa mucho para mí.
Mi madre interrumpió mis pensamientos pero la había escuchado muy bien, así que tenía que seguir el juego nuevamente. -Claro que sí mamá, se que he hecho mal en como me porté, ustedes han sido tan buenos que no merecían mis tratos. -Sentia ganas de vomitar mientras decía esas tornerías. -Y si, también me gustaría ir a cenar, creo que yo también debo apurarme.
-Pues no se diga más, vámonos todos a apurar que por la noche las llevaré a un lugar muy lindo, especial y lujoso para cenar.
Ambas pusimos una sonrisa aunque la de mi madre era de emoción pura y la mía era de hipocresía. No me desagradaba el ir y cenar a un lugar lujoso, pero no me gustaba que creyeran el hecho que seguía siendo esa niña sumisa a la que se le puede hacer algo y estar como si nada.