Samuel Koss llamó a la puerta de la residencia de los Tucker . Abrió un hombre de mediana edad, con la cabeza algo calva, con los ojos entrecerrados por la sospecha. " Soy el oficial Samuel Koss ", dijo Samuel con calma, mostrando su placa. " Hemos recibido múltiples denuncias de abuso y mala conducta por parte de sus vecinos " . El hombre nos miró a ambos con fastidio, quizá con miedo. —Dos de tus hombres también vinieron hace unos días. Le preguntaron a Félix. No hay abuso —refunfuñó, empezando a cerrar la puerta—. Vete . " Me gustaría hablar con Félix. ¿Puedes llamarlo? ", preguntó Samuel con voz firme pero tranquila. " Salió con sus amigos ", respondió el hombre demasiado rápido. " Ahora, si no te importa ..." Intentó cerrar la puerta, pero Samuel extendió el brazo y la bloqueó c

