CAPÍTULO TREINTA Y CINCO A Keri le pareció una eternidad. Pero solo una hora después ella y Ray estaba parados en la cocina de la casa no oficial de la fraternidad, a punto de dirigirse a todos los miembros. El Decano Weymouth había sido sorprendentemente complaciente cuando Keri lo llamó y le dijo lo que necesitaba. De hecho, su falta de confrontación le hizo sospechar a ella que ya conocía la verdadera identidad de Tara Justin, y estaba desesperado porque la chica fuera encontrada antes de que el caso se convirtiera en una historia de tabloide que abarcara a toda la universidad. Prometió que se enviarían textos de emergencia a cada m*****o de la fraternidad, instruyéndoles que estuvieran en la casa para una reunión de urgencia a las 10 a.m. Se disponían a caminar hasta el salón de reu

