—No te estaba utilizando, muñeca, estaba luchando con mis propios demonios y con mis oscuros que no me dejaban de perturbar y de obligarme a tener que reconocer que estaba perdidamente loco por vos.— Sisea ante lo primero que ella dice. Necesita dejarle en claro cada una de las dudas que la pelirroja pueda llegar a tener, y puede que en otro momento no lo hubiera hecho con ninguna mujer, ni menos con un demonio, pero siente la necesidad de hacerlo para con ella. La había expuesto y perdido una vez, cuándo había sucedido lo de Josué, y no se iba a permitir andar con trivialidades que le hicieran perder el tiempo. Puede que se sintiera extraño ante el hecho de tener que admitir esas palabras frente a su persona, aúnque, aquello no sería impedimento para dejarle en claro cómo es que se sen

