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3737 Palabras

David entró a su oficina a la mañana siguiente y tiró su maletín de cualquier manera en el sofá que había a la entrada. No se hallaba cómodo aquí ya que éste espacio lo había ocupado antes Viktor, y sentía que en cualquier momento éste iba a entrar y él tendría de nuevo que alistar sus puños y, además, parecía como si su fuerte perfume estuviera todavía sobre cada cosa, y lo fastidiaba. Para completar su molestia, en su cabeza rondaba la imagen de Marissa en esa fotografía. El corazón le dolía. Con las palabras de Daniel cuando dijo que una persona buena no hacía cosas malas y viceversa, él casi había imaginado que tal vez Marissa no era tan villana como había parecido cuando sin compasión le recitó las razones por las que debían terminar, pero verla sonriendo muy feliz con otro hombre no

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