Entré a la habitación donde Mert estaba envuelta por las cobijas, cerré las cortinas completamente y me puse el pijama para acostarme con ella, tenía que hacerlo, mañana después del psiquiatra regresaría a casa para pasar el último día con ella, demostrándole mi amor a pesar de todo. Me acosté a su lado, ella estaba tan profundamente dormida que ni si quiera emitió algún sonido, simplemente la abracé con delicadeza y respiré su olor, y me dispuse a dormir, a disfrutar de su compañía antes de que se la llevaran. Desperté por la mañana con una gran actitud, preparé el desayuno para los dos y se lo llevé hasta la cama a mi mujer, apenas abría sus ojos, la miré con ternura y sonreí, estaba débil, por lo que intenté darle de comer en la boca, pensé que tal vez me rechazaría, pero no dejaría

