Lorena Se podía ver en el rostro de Leonardo, enojo y rabia. Y no es para menos pues debe estar creyendo que me avergüenza estar con él cuando es todo lo contrario, presumir de un rico bombónsote como él sería todo un privilegio, ojos claros, cabellos castaño, piel bronceada, cuerpo esculpido por los mismos dioses, woou todo un adonis. Por ahora nada de eso era posible, me daba miedo tener una relación seria y formal con el, no queria que se avergonzara de mi o que las criticas acabaran con algo que niciquiera habia empezado. Llegamos al estacionamiento de un edificio, se bajó y me ayudo con la puerta. Me tomó de la mano y fuimos hasta un elevador, marco el último piso y fuimos en silencio todo el recorrido. Luego marcó un código y entramos a una suite muy hermosa y de linda vista. Él

