Lorena Me remuevo en la cama, estiro mis articulaciones, me acomodo dentro de la cobija y me hago bolita, una risa divertida me saca de la burbuja de pereza que estoy tratando de crear para mantener el sueño. Abro bien mis ojos y es mi hermoso y guapo hombre trabajando desde el sillón en la habitación, tiene una computadora en las piernas y una taza de café en la mesa auxiliar a su lado. — Buenos días gatita. — Me sonríe, se levanta y camina hacia mí para luego darme un beso. — Buen día mi amor. ¿Despertaste hace mucho? — Le pregunto mientras busco el reloj en la mesita de noche. Debo ir a la universidad. — Hace unos veinte minutos, creo que si dejas la pereza para otro día podemos ir a desayunar. — le sonrió y salgo de la cama rumbo al baño, debo arreglarme y aprovechar la generos

