Catalina estaba tan llena de rabia que sabía que era su oportunidad de oro por lograr descobrarse la humillación que tiempo atrás le propició la misma Verónica, solo por tener a su favor todo, dinero, poder, contactos; ahora sabe que necesita de ella y espera eso desquitarse de tal burla. Catalina sabía que era ahora o nunca, porque fue ella quien fue a buscarla, y le puso en bandeja de plata la ocasión de devolverle un poco las cosas que ella le hacía a personas como ella nobles y humildes. Entonces Catalina continúa con la venganza: — ¡Vamos Verónica!... tú misma viniste hasta MI EMPRESA. Estas aquí suplicando mi ayuda, pero has lo que te pedí y lo pensaré. —A Verónica se le llenan los ojos de lágrimas. — ¿Quieres humillarme? ¡Eso es lo que quieres! —Te recuerd

