La señora Francisca llega de improvisto a casa de los Ortiz, obviamente las únicas que sabían sobre la visita de la abuela de Catalina eran Viviana y Sandra, los demás desconocían quienes eran esas dos mujeres presentes en la puerta de sus casas. Catalina las hace pasar y que se sienten, Marisela ayuda a su madre a caminar ya que ella usaba bastón por un problema que tenía en un tobillo, debido a ello no podía afincar bien al caminar, usaba apoyo, y Marisela siempre estaba pendiente de ella cuando estaba presente. Se sientan en su sala y les ofrecen café por cortesía. Entonces Catalina le pregunta a que se debía su visita y por qué querían hablar con ella: — Joven yo sé que no me conoces en lo absoluto, pero estoy por algo importante aquí con mi hija. Lo que te voy a decir te

