Al día siguiente, Catalina duerme hasta tarde, porque toda la noche la pasó muy mal, llorando, por todo lo que le pasó en solo una noche, estaba muy deprimida y con la cara toda hinchada, no sabía cómo continuar, suena en su hogar el timbre de la casa y ella sale a ver quién estaba llamando: — Hola Catalina, buenos días. ¿Cómo te sientes? — Pasa… pasa… discúlpame las fachas. — Le dice a Ana. — Tranquila entiendo todo. — Aquí te traje las cosas que me pediste. — Gracias, por hacer esto por mí. Te lo agradezco mucho. — eran las maletas con las cosas de ella. — ¿pasaste mala noche verdad? — Si horrible, no dormí nada, solo lloré y lloré. ¿viste a Luis Fernando? — No lo vi esta mañana temprano, pero anoche al llegar a la casa sí. Estaba hablando con la señora Pauli

