Hermes Mi madre se deshizo de mi abrazo y fue a ver a su hijo preferido quién quedo en el piso del despacho con dos impactos en el pecho. Mi padre y los de seguridad corrieron a mí para ver mi estado, —¡estoy bien! —les aseguré. Gire sobre mis talones, di algunos pasos, me incline para revisar los signos vitales de Hardy, pero para mí era más que evidente que la vida se le iba, su mirada falta de la vitalidad y su pulso apenas perceptible lo confirmaban, aun con esa verdad consiente deje que los paramédicos intentarán mantenerlo vivo para trasladarlo. Me incorporé y le cedí el espacio que yo ocupaba a mi padre, a quien con una mirada y un meneo de cabeza le hice saber que no había nada que hacer. Me quedé a un lado viendo como mis padres se despedían de su hijo. Mi madre por su p

