Shirley Se me hacía que había pasado una eternidad; sin embargo, me encontraba de camino a verlo para pedirle un favor, así como si no existiera esa historia entre nosotros. Desvergonzada sería una palabra adecuada, pero a la vez en mi defensa yo no fui la que ignoraba los intentos por contactarlo, lo cual hizo Hermes, hasta que un día desencadeno en que mi orgullo y dignidad afloraran para no volver a estar insistiendo. Aquel fallido romance había sido más doloroso que muchos de mis rompimientos, era tan hilarante que hubiera sufrido más por un “casi algo” que no llego a nada. Justo cuando Louis me dejo en la entrada del hospital, mi corazón comenzó con un frenético desenfreno, incluso hasta una de mis cejas tenía un tic. Me tomé un momento para reinar a mi cuerpo, al que reprimí

