Hermes Luego de unas horas de guardia por la cirugía que acababa de realizar, llego un colega en el cual confió como para dejar en sus manos a mi paciente, sé que es de ágil pensamiento y bueno para encontrar soluciones. Me fui cerca de las cuatro de la madrugada, deje mi maleta en la entrada, ya mañana me ocuparía de ordenar las cosas en su sitio. Venía aguantándome la sed que tenía, porque sabía que el camino a esta hora está despejado y me toma unos 25 minutos llegar. En el refrigerador, constate que ella había visto lo que le deje, para mi completo agrado, había lavado los utensilios que uso. Así que al verla como nunca antes, me dio un susto, más porque creí que a estas horas estaría en sueño profundo. Cuando me vio saltar y casi escupir mi agua, no demoro en reírse de forma son

