Shirley Después de aquella cena, donde los dos accedimos que una ayuda mutua era necesaria para cubrir nuestras locas ideas. En dos días no supe nada de él, ni una llamada, así que cuando aquel mensaje llego con la palabra "emergencia", no sabía de qué podía ir aquello. Quede algo preocupada y curiosa, por lo que no pude concentrarme, aunque tenía mil cosas por hacer, para quitarme esto de la mente, le llame. —Espero que no sea grave —le solté nada más, escuche el "bueno". —Sé que es de improviso, pero me acaban de avisar de una reunión a la que debo asistir y de preferencia con mi prometida. ¿Tienes tiempo? —¿A qué hora? —Comienza a las 8 pm, pero podemos llegar más tarde, yo paso por ti. —Necesito detalles, ¿debo cambiarme?... —me interrumpió. —No es tan formal, de hecho, creo qu

