No pensaba volver al pueblo tan pronto pues la verdad era que no tenia nada que hacer en su casa cuando ya se sentia mejor de salud a pesar de que su corazón le seguía doliendo por el rechazo, las palabras del padre Danes seguían dando vuelta en su cabeza y cada vez que las repetía eran mas crueles, aunque si tenia que ser justa consigo misma, no esperaba menos, porque estaba consiente de sus grandes diferencias y no solo en edad, debía recordar que el hombre ante todo era un religioso y venia de herencia familiar, además de eso que podría ofrecerle a alguien como él ¿Qué le ofrece una niña caprichosa a un hombre instruido en la religión? abrazo sus piernas sentada en una enorme peña al otro lado del río intentando deshacer esos pensamientos crueles contra ella misma. Dejo de ver la bruma

