Día viernes. Obligo a mi cuerpo a que se levante. Preparo todo para ir a trabajar. Pienso en lo difícil que será mi día hoy y me mentalizo para ser neutral y profesional. Llego a la oficina. No hay nadie. Todo está demasiado silencioso. Ya son casi las nueve y ni Sandra llego. Le mando un mensajito. Al instante me responde: “¿Qué demonios haces en la oficina un día feriado? ¡Es doce de octubre! Mujer anda a dormir”. ¡No puede ser! Estoy tan sumida en mis cosas que no me di cuenta que hoy no se trabaja. Tomo mi cartera dispuesta a salir pero escucho risas de una mujer y un hombre que se acercan a mi escritorio. -Señorita Flores ¿Qué hace acá?-dice Gabriel sorprendido. ¿Señorita Flores? ¿Desde cuándo tanta formalidad? ¿Quién es esa mujer? Me quedo mirándola y la reconozco es la

