Son las tres de la tarde. Tomo el teléfono y marco. Suena una sola vez y contestan. -Rossi y asociados, buenas tardes. -Hola ¿Se encuentra el señor Rossi por favor?- me tiembla la voz y el pulso. -Si Sofía, ya te comunico- la voz femenina suena alegre. Luego de unos instantes me pasa la llamada. -Hola ¿Cómo estás?- se nota ansioso. -Bien, gracias- digo no muy tranquila. Estoy a punto de dar un gran paso. -¿Pudiste comprobar lo que te he dicho?-su voz suena impaciente. -Sí, todo es real. Pero hay algo que no me cierra. -Por favor Sofi. -¿Cómo es que una chica simple como yo terminó siendo la prometida de un empresario como usted? -Tú eras mi secretaria personal, las cosas se fueron dando y me enamoré de ti y tú de mí- se nota exasperado. -Quiero saber más de mí. -Sofía, te diré

