Es repugnante

1043 Palabras

Estaba sentada frente a la mesa, mi cuerpo rígido, casi como si el simple acto de respirar pudiera traicionarme. Cada segundo que pasaba, el miedo se apoderaba de mí con más fuerza. Cristo seguía controlando todo, y si llegaba a descubrir quién era en realidad, no dudaba ni un segundo que me mataría sin pensarlo. Mi única esperanza era encontrar una salida, aunque sabía que cada intento podía ser mi último. David, uno de los empleados de Cristo, estaba frente a mí, invitándome a desayunar. Su voz era cálida, su sonrisa amable, pero algo en su mirada me inquietaba. Me recordaba a alguien, pero no podía ponerle nombre. Tal vez era esa calma en su rostro, esa actitud que parecía decir que todo lo que pasaba en esa casa no le afectaba. Pero a mí me afectaba, y con cada minuto que pasaba, la a

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR