Soy amante de las novelas románticas, de humor, melodramas, trágicas con finales inesperados y muertes de protagonistas o personajes secundarios que llegamos como lectoras a amar. Durante mis noches encerrada, Liam me llevaba ese tipo de novelas para hacer la estadía un poco más pasable. Cuando conocí a Sasha tenía 17 años, estaba en mi primer año de universidad y tenía la personalidad de las protagonistas de las novelas que me había leído. Aunque era poco expresiva y actuaba como una muñeca perfecta debido a mi crianza, igualmente me amó sin darle importancia. Él me enseño a que siguiera a mi corazón cuando algo me perturbara, que no confiara tan rápido en las personas y jamás mostrara mi verdadero yo hasta sentirme segura. Nos amamos tanto que él había decidido renunciar a su vida y yo

