Veinte años después... La camioneta se incorporó al tráfico desde la intersección mientras nos dirigíamos a la ciudad. Como siempre, iba pegado al coche todo el camino mientras observaba a la figura silenciosa sentada en el asiento del copiloto, sumida en su propio mundo, mientras Janet y Gracey charlaban en los asientos traseros. Ni siquiera podía imaginarme lo que pasaba por su cabeza en ese momento, sentada allí con su visera especial para protegerse los vendajes que le cubrían los ojos. Miré por el retrovisor y vi a la joven del asiento trasero, con su cabello rubio y encrespado, mirando por la ventanilla lateral. Ella era quien nos había dado esperanza. Que lo que antes era imposible, pudiera ser posible. Incluso cuando su operación fue un éxito y recuperó casi el ochenta por cien

