Miré el reloj sobre el mostrador de comida. Eran apenas las siete y media. Faltaba una buena hora para que sonara el timbre que daba inicio a la jornada laboral. Una maldita hora entera. —Hola, señor Sloane.— Levanté la vista al acercarnos a su mesa. ¡Allá vamos! Suzie, la sexy, se recostó en su silla y me sonrió con complicidad, mientras su amiga, Diane, la que me chupa el coño, me sonreía a su lado. Su grupo era una mezcla de veteranas y novatas que me miraron de reojo mientras yo asentía. Una linda pelirroja de unos diecinueve años llamada Avril se levantó de un salto y se acercó a Heather. Le puso la mano en el hombro y la ayudó a sentarse. —Aquí tienes, cariño. —le dijo a Heather mientras tomaba su bolso. —Déjame ayudarte con eso. Bueno, solo un poco más. Date la vuelta. Listo. Aho

