Heinrich estaba sentado en el rincón de la habitación oscura. Todo lo que había pasado durante los últimos meses, lo tenían mal. En su mano derecha tenía su celular, había guardado una grabación de una conversación con Hans en llegado caso que la necesitara y había hecho bien, -una sonrisa apareció en sus labios- ya que la ocuparía en cierto día. Tocaron a la puerta, Heinrich anunció que podían entrar, al hacerlo, el hombre no veía absolutamente nada. — ¿Qué pasó? —preguntó Heinrich en su lugar escondido en la oscuridad. —Señor, la señora Dubois ha arribado al edificio. —Heinrich afirmó lentamente a pesar de que el hombre no podía verlo en la oscuridad. —Bien, que espere en la sala, en unos momentos bajo. —Sí, señor. —el hombre cerró la puerta, Heinrich estiró su mano y encendió la lá

