—Y esta será tu habitación. —anunció Alfons entrando a la habitación donde dormiría Hans, él entró detrás de su hermano y miró el lugar. —Gracias. Solo estaré esta noche, por la mañana me marcharé. Alfons se giró hacia él. — ¿Por qué te irás tan pronto? ¿No puedes trabajar unos días desde aquí? —Hans se sentó en la orilla de la gran cama, miró a su hermano con preocupación. —Me han informado de Heinrich y está mal. Alfons alzó una ceja y se cruzó de brazos. —Mínimo sigue respirando. —Pero ha quedado bastante lastimado. —Y espero le quede de escarmiento. —Le he roto la nariz, varias costillas y su rostro ha quedado hinchado a más no poder. —Bueno, bueno, ¿Para qué me cuentas como ha quedado? No vas a hacer que sienta lástima por él. —No, pero…—Hans lo odiaba por lo que le había h

