Hans repasó cada imagen de lo que había sucedido con Emily en aquella ducha, en la casa de su hermano Alfons, en Bali. Cerró los ojos y acomodó el tiro de su pantalón. Intentó controlar esos pensamientos, ya que no quería un momento incómodo. — ¿Y dónde está la nueva secretaria? —preguntó Anne en el marco de la puerta de cristal de la oficina. —No he visto que haya checado su entrada. ¿Acaso tiene algún tipo de permiso especial y no lo sé? —Hans se giró en su silla giratoria y la miró, Anne tenía sus brazos cruzados contra su pecho y una ceja arqueada en espera de que él le respondiera. —Ya que has tocado el tema, necesito que consigas una nueva secretaria. Pero a la de ya. —Anne se sorprendió. — ¿Y la señorita Thompson? —preguntó. — ¿Me vas a conseguir otra secretaria o la busco yo mi

