12 Solo el comienzo

268 Palabras
Se trataba de una tarde tranquila y sin mucho que hacer, Uria cocinaba un caldo con las sobras del día anterior, Elaia cortaba madera en el patio para cuando llegase el invierno y Lea le observaba desde la ventana mientras remendaba los rotos en la ropa esquilmada por el uso. —¡La Inquisición! ¡La Santa Inquisición!—los gritos de los vecinos les alarmaron y Elaia entró velozmente en la casa. —¡Maldita sea su estampa!—gritó Uria apagando el fuego.— A prisa, seguidme.— abrió una trampilla en el suelo que estaba oculta bajo una alfombra.—Apresuráos. Todos se escondieron bajo el suelo en completo silencio e inmensurable oscuridad, dentro de un hoyo en el que apenas cabían. Sin embargo, lo peor era la incertidumbre. Sin manera de medir el tiempo, esperaron hasta creer que el peligro había pasado, lo que se tradujo en unas dos horas y media de puro terror. —¡Gala!— incluso Lea se sintió obligada a abrazar a la mujer tras haber pasado por aquello. —Os ruego, amiga mía, que relatéis lo ocurrido.—pidió Uria que aún no respiraba con normalidad. —Oh querida, han atrapado a seis mujeres y dos niños.— todos quedaron impactados.— Para menor tragedia, ninguno de ellos era realmente de los nuestros, sin embargo es una pérdida estúpida. —¿Entonces no ha habido bajas?—la calma volvía a Elaia. —Mucho me temo, hijo mío, que esto es solo el comienzo.—Todos palidecieron pero manteniendo la boca cerrada para escuchar el relato de Gala.
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