El italiano miraba con desconfianza el pote de palomitas de maíz que Ría sostenía entre sus manos; ella les había advertido que quería uno mediano para ella sola porque hacía mezclas extrañas, pero él y Connor habían considerado que no era necesario comprar un combo mediano y uno grande, cuando podían tener uno grande para los tres. En ese momento se arrepintió de no haber escuchado la advertencia de la latina. Mientras Aaron pagó por las entradas, Connor lo hizo por los dulces que iban a comer. Ría se quejó de que no le dejaban pagar nada, pero ambos se rieron por lo bajo. Ella los acusaba de machistas; ellos alegaban que estaban acostumbrados a pagar las salidas con las chicas. —Un día voy a abusar tanto de sus carteras que se arrepentirán —mascullaba entre dientes mientras vaciaba bol

