Con el estrés que implica una mudanza, se estaba arrepintiendo de haberle dicho que sí a Samuel. Aunque se le hacía complicado decirle que no con esos ojitos verdes que tenía, podía convencerlo de lo que fuera y eso hasta podría hasta ser peligroso, pensó con una sonrisa distraída en su rostro. Era sumamente apresurado, todo había sido así de rápido. Al comienzo sintieron extraño el hablarse, sonreírse o saludarse desde las ventanas y ni hablar cuando empezaron a tocarse para el otro, te hacía sentir expuesto y ridículo al principio, pero era algo que se volvió excitante y algo que le sumaba con el tiempo. Pero desde que se habían visto en personas y tuvieron su primer cita si que pasó rápido, Azariel no notó el tiempo. Samuel le gustaba y rápidamente tomó confianza, se sentía como si hu
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